martes, 24 de julio de 2012

Atascado



Escribir las siglas de su nombre. Sentirte entumecida por dentro. La música suena por los altavoces, más alta de lo que debería. Hace un momento me conmovía. Ahora no estoy tan segura.


Miro, pero no veo.

Un telo de irrealidad cuelga de mis ojos, y hasta lo cotidiano se siente, hasta cierto punto, extraño.

La voz es clara, joven. Destila fuerza y convicción. Va cambiando con la letra. Y tiene un dejo de desesperación, de resignación, de autodesprecio, de automarginación.

O tal vez son mis propios sentimientos los que oigo.

Vuelve a cantar. Me gusta como lo hace. Me gusta su voz.


No le he dicho a nadie que me obsesiona no poder acordarme de cómo sonaba su voz. De la forma en la que hablaba. Recordar cómo era; su rostro; su porte; lo que se sentía al ser el tan alto, irguiéndose por encima de cualquiera... es fácil.

Es su voz. Es su voz la que se me escapa, la que me elude, la que a veces me cuesta recordar. Son sólo instantes de duda. Luego la recuerdo. Casi la escucho de nuevo.

Pero me aterroriza la duda. Me da miedo levantarme un día y darme cuenta de que no puedo recordar cómo sonaba su voz.

Las voces. Las voces son algo tan intangible. ¿Cómo atrapas una voz? ¿Cómo haces para que nunca se te olvide? ¿Para no cambiar ni siquiera un matiz de cómo era al recordarla?


Las voces son algo efímero. La canción sigue sonando. Esta en modo repetición. No puedo dejar que pase a reproducirse otra distinta. ¿Conocéis esa sensación? Estar atascado en un punto, o con una canción, y no ser capaz de moverte hacia adelante. No poder moverte hacia adelante. O hacia algún lado. No poder reaccionar. Estar atascado.


                              Whenever your world starts crashing down... 


Porque está claro que antes o después tu mundo se desmorona.

Y en ocasiones, debajo de tus pies.



"All Fall Down", Dreaming Out Loud, One Republic.


sábado, 21 de julio de 2012

Tres pequeños microrrelatos

Éstos son tres pequeños microrrelatos que se me ocurrieron el otro día mientras estaba en Twitter (tweet1, tweet2, tweet3). Que me viniera la inspiración para ellos fue gracias a los increíbles tuits de Los Cuervos. Si no conocéis esta cuenta que rezuma literatura por los cuatro costados, os invito a que le echéis un vistazo. Por cierto, también tienen web.


Búsqueda de lo que ya tienes pero no ves que tienes

Se fue, buscando la felicidad que creía no tener...

Y cuando volvió, ella salía por la puerta de su casa.

Y no miró atrás.



Huellas solitarias en la arena dorada

Dijo que no iba a llorar. Y no lo hizo.

Todavía pueden verse los restos de su corazón roto por el camino por el que se marchó.



Tardes sencillas pero sublimes 

Entró, sigilosa, con ojos chispeantes de misterios.

Y en poco tiempo se apropió del sillón de al lado del fuego, y de mi sonrisa.


Unknown I

Después de publicar la entrada anterior, me pregunté por qué la había llamado así, Unknown II. Dos. ¿Por qué dos? Busqué, y no había un uno, una entrada que fuera Unknown I. Aún me cuadraba menos esto, así que busqué en mi ordenador, entre los archivos desperdigados de relatos y demás cosas que pululan por las profundidades de mi disco duro. Y, efectivamente, había, hay, un Unknown I.

Mis subconsciente es más listo y recuerda más cosas que mi parte consciente, por lo visto.

Lo que os pongo aquí son tuits, igual que la entrada siguiente a ésta: Tres pequeños microrrelatos. Para después... os prometo una entrada más larga. Y que no sean tuits =D Pero últimamente parece que me viene más la inspiración mientras estoy en Twitter, que fuera de él. El pajarito tiene algo con mis musas.


Añoro el sabor de tus labios; el perderme en tus ojos; el sentir tus abrazos.
Añoro sentirte durmiendo a mi lado.
Añoro lo que nunca he tenido.
Tweet aquí

domingo, 15 de julio de 2012

Unknown II

"Ojos Grandes", por Claudio.Núñez, vista en Flickr (CC BY-SA 2.0)















Fue a llorar, pero no tenía lágrimas.  

Llegaron las lágrimas, y no quiso llorar.



Creyó que se había ido, pero el agujero que había en su corazón seguía igual de profundo.



 
"Lágrima", por sofiacarvalho, vista en Flickr (CC BY 2.0)

miércoles, 4 de julio de 2012

Bésame


Bésame, porque esta vez,
necesito saber.
Bésame, para ver
si tu corazón late al son del mío;
bésame,
porque no me atrevo a cruzar este río.
De nuevo.


Bésame, 
para que pueda recordar lo que una vez fue.
Bésame, 
para demostrar que una farsa no fue
lo que sentimos ayer.


Bésame,
sin más,
bésame...





"besame", por o. denise, vista en Flickr (CC BY 2.0)

viernes, 22 de junio de 2012

Dark Angels

Ésta historia, y sus personajes, son una buena muestra de cómo puedo llegar a ser de cabezota a veces, y, también, de cuánto tiempo pueden llegar a estar rondándome ideas sobre historias que me gustaría escribir, y aun así tardar mucho tiempo a empezar a plasmarlas físicamente.

A Manu: te prometí que escribiría la historia. Y lo haré. Y sí, la acabaré antes de que te hagas viejo... O eso espero ;) (Pobre. Siempre que habla conmigo me pregunta por lo mismo, y yo siempre le doy largas :D) A ver si un día de éstos me preguntas y te soprendo diciéndote que ya está escrita ^.^



La idea de Dark Angels surgió allá por finales o mediados de 2009 y principios de 2010. Fueron los tres protagonistas los que primero me imaginé, y reconozco que me llevaron algo de cabeza hasta que conseguí saber quiénes eran, y cuáles eran, a rasgos generales, sus historias. 

Sobre todo porque lo primero que tuve muy claro sobre ellos fue una escena especialmente dura de sus vidas, y desde aquel momento poco a poco fui viendo más y más de sobre ellos, pero lentamente, muy lentamente. Me frustraba lo mucho que me atrapaban sus aventuras y líos, y lo poco que sabía sobre ellos. Parecía que las musas se burlaban de mí y me daban trocitos muy pequeños de inspiración cada vez para que me picara la curiosidad, y no fuera capaz de quitarme de la cabeza a ese pequeño trío de liantes.

Sin embargo, un pequeño descalabro me chocó mucho: perdí una maravillosa hoja llena de nombres de personajes, tanto de ésta como de otras historias, y mis intentos de encontrarla han sido, hasta el día de hoy, en vano. Qué gran pérdida. Me estuve debatiendo durante mucho tiempo entre seguir o no la historia, realmente. Porque ésos eran los nombres de los personajes. No otros. Ésos.

jueves, 14 de junio de 2012

La luz en la oscuridad



Pues como prometí en Twitter a Arya Sennel, aquí va el poema de hoy (más minitexto al final del poema, :D):


"Candle light", por Alesa Dam, encontrada en Flickr
(CC BY-NC-SA 2.0)














La luz en la oscuridad


Eres una brillante luz en la oscuridad,
en una oscuridad agobiante por su profundidad,
en una oscuridad asfixiante por su soledad.


¿Y qué sucede si no sé lo que siento?
¿Y qué cambia si aún así no quiero renunciar a ti de momento?
¿Y qué si te necesito como al viento?
Y es que te necesito como al viento
para poder respirar,
para no dejarme llevar,
Por la desolación,
Por la confusión.


Me ayudas con mis pensamientos,
aclaras mis ideas y sentimientos…
Porque no escondes lo que piensas,
porque no dices lo que interesa.

martes, 12 de junio de 2012

Corazón herido



Late un corazón herido de muerte
en una polvorienta caja de zapatos
donde se respira el olor a podredumbre
y a soledad,
y a polvo.


Un corazón que aún late,
débil,
cansado,
moribundo,
en un mundo que le ha dado de lado,
que sin remordimientos le ha condenado.


Destino inevitable,
decadencia interminable,
no habrá nadie que se asome y le libere,
no habrá nadie que le recuerde y le ame,
¡pobre corazón desangelado,
escondido y olvidado
en una caja de zapatos!


Ha muerto la justicia,
han muerto la verdad y los recuerdos,
sepultados por la soledad,
y el polvo,
y el viento.


"Untitled", por Beatriz Bonal, vista en Flickr




jueves, 7 de junio de 2012

Corcel negro

"Feral Horse in Northeastern Nevada", by Tatiana Gettleman












¡Corcel negro que cabalgas
entre la más oscura de las noches,
dejando sueños atrás,
invisible para los hombres!


Eres silueta echa de sombras,
y en la eterna noche que se levanta
después de que llega el alba que no acaba,
tu galopar resuena
sobre la tierra,
y el polvo llega hasta las mismas estrellas,
creando estelas futuras inquietas
suspendidas en remolinos de locura infinita e incierta.


La realidad es un tejido moldeable
para tus pezuñas de negrura insondable,
y para ti, inmortalidad andante,
el tiempo y sus tres constantes
no son mas que posibilidades cambiantes...


¿Qué más da presente 
que futuro,
opacidad de lo oscuro
que luz reluciente,
locura 
que cordura,
luchador vivo
que pusilánime muerto y vencido?


Tú eres uno y todo,
y los límites se hacen borrosos.
Y los límites ya no existen,
se deshacen esas líneas intangibles
cuando sin miramiento caminas
por encima,
todo regio y orgulloso
y tan, tan poderoso.


¡Corcel negro que cabalgas
entre la más oscura de las noches,
dejando sueños atrás,
invisible para los hombres!


Tu galopar resuena
y la realidad se estrella,
contra el suelo se hace añicos,
en pequeños pedacitos
como si fuera
no más que cristal o estrella
que cae del cielo con fuerza.


Y tu impenetrable negrura
es tan oscura, tan oscura
que hasta el brillo del firmamento
parece como que te tiene miedo,
parece temblar y apagarse, 
lejos de ti, agazaparse,
en un instante, desaparecerse,
para no volver a asomarse.


Eres oscuridad profunda,
tan profunda que asusta,
y en ella acechan otras cosas
mucho más peligrosas
que la propia oscuridad impenetrable
que llevas como manto a todas partes.


Porque tu oscuridad tan sólo es
la capa que cubre lo que no se puede ver:
aquello para lo que nombre no tenemos
pero que instintivamente conocemos,
aquello que no sabemos explicar 
con claridad,
aquello que no podemos saborear o tocar, 
aquello que está más allá de nuestra comprensión mortal.

lunes, 4 de junio de 2012

Quiero


¡Hay tantas cosas que mi corazón espera! 
Quiero sentir el brillo de las estrellas 
cuando camine por la playa de dorada arena; 
y quiero, de tu barco, seguir su estela, 
que se va perdiendo, allá, entre la niebla… 


Quiero mirarte a la luz de una vela 
y en tus ojos ver el calor que mi corazón anhela. 
Y quiero ser aquella que a tu enojo templa, 
ser para ti el apoyo que esperas, 
infundirte una calma serena, 
y hacer asomar a tu cara una sonrisa entera. 


Quiero ver esas estrellas, tocar la arena; 
contemplar, de tu barco, la estela entre la niebla; 
sentir el calor de esa vela; 
pero lo que más anhelo es escuchar tu risa serena, 
y esconderme en tus ojos de dulce niebla… 


Y quiero vivir en un mundo que es mejor de lo que tú piensas; 
y pasar en él mi vida entera, 
pero siempre mientras formes parte de ella.


"Pier on Bibione lagoon", por Stefano Costanzo, encontrada en Fotopedia

sábado, 26 de mayo de 2012

Mezcolanza de cosas, o cómo desgarrarse por dentro sin saberlo


Apatía.
Apatía en forma de tranquilidad.
Tristeza.
Tristeza en forma de contemplación.
Añoranza.
Añoranza en forma de nostalgia.
Anhelo.
Anhelo en forma de llanto.



Lágrimas saladas
resbalan por mi cara.
He expulsado al silencio
que acechaba mi pecho.
Pero eso no significa 

que me encuentre tranquila.
Desahogarse no significa curarse.



Desahogarse a veces significa desgarrarse,
por dentro.





Visto en http://lacajitadeyol.blogspot.com.es/2009/11/coagulos-de-amistad.html
"Corazón sangra", encontrado vía Google Images en el blog de Yol: aquí.



(A todo esto: menudo título más largo. Casi tiene más letras él solito que el poema o cosa escrita ahí arriba.)


jueves, 24 de mayo de 2012

Religión y reflexión


Acabo de tener una muy interesante y algo "alocada" (a falta de término mejor. Lo siento, pero estoy algo espesa ahora mismo y no me salen las palabras tan fluidamente como otras veces.) discusión/conversación con Daniel Rozo en Twitter, lo que me da la excusa perfecta para poner uno de mis microrrelatos que aún andan por ahí sin subir al blog:



Religión y reflexión

Las religiones han inculcado a los hombres cómo deben vivir, pero no les han explicado porqué deben vivir de la forma en la que ellas les dicen, no les explican porqué eso debe ser así y no de otra manera. Han programado máquinas, sin dejar que éstas entendieran el porqué de esa programación específica. Los han programado para obedecer; sin posibilitarles el ejercicio de la razón, sin dejarles realizarse en el conocimiento, en la evolución como personas que realmente son. Yo digo que las nuevas religiones deben encauzar a los hombres hacia el conocimiento y la iluminación, encauzarles hacia la sabiduría y la realización suprema, que consiste ni más ni menos que en utilizar el bien más preciado de nuestra existencia como personas, como seres racionales. El pensamiento. La reflexión.



P.D.: la negrita, en principio, la puse para que yo viera de un vistazo los cambios que le hice al texto original. Luego, me gusto tanto que la dejé, :D

martes, 22 de mayo de 2012

She, the girl with the blue eyes


She, the girl with the blue eyes, is staring at the sky.




All she knew, all she loved, is destroyed.




Noone else remains, but her.




And she's lost.




Her injuries aren't physical. Her look is absent.
She looks, but doesn't see anything.



Everything she cared for is destroyed by the flames. 




All her beloved people are dead.



Now, she hasn't anything.



Not even hope.



All was taken from her...


"Alone?", by ~HolyAnna



sábado, 19 de mayo de 2012

"Los que odian" ("Haters"), por Laurell K. Hamilton


Te odiarán. Alguien, en algún lugar, alguna vez, te odiará. Va a ocurrir en algún momento de tu vida, probablemente varias veces. No podrás ser lo suficientemente amable, o lo suficientemente bueno, o dar el suficiente miedo, o ser lo suficientemente bravucón, para impedirles que te odien.
¿Por qué te odiarán? Hay tantos motivos. Aquí hay sólo unos pocos.
Puede que te odien por el color de tu piel, por tu orientación sexual, porque eres más guapo de lo que son ellos, porque eres más feo que ellos, más popular, menos popular, por tu religión, por tu falta de religión, porque tienes más éxito que ellos, porque tienes menos éxito, porque eres mejor atleta  de lo que ellos podrán ser alguna vez, porque eres peor atleta de lo que ellos son ahora, porque dejaste caer una pelota, porque atrapaste una pelota, porque anotaste un touchdown, porque estropeaste un touchdown, porque escribes mejor de lo que ellos podrán escribir alguna vez, porque tienes una familia feliz y ellos no, porque estás casado y ellos quieren estarlo, porque eres soltero y ellos quieren serlo, porque tienes niños, porque no los tienes, porque tienes una casa más grande que la suya, un mejor trabajo, porque no tienes trabajo, porque tienes mucho dinero, porque tienes muy poco, porque tu gramática no se adecúa a sus estándares, porque eres más alto, más bajo, porque eres demasiado chillón, porque eres de voz suave, porque estás teniendo más sexo que ellos…  La lista no termina nunca.
No dejes que ese odio te desanime, o te detenga de hacer lo que necesitas hacer, simplemente hazlo, sé tú mismo, y déjales que te odien.
Te odiarán sin importar lo que hagas, sólo no dejes que ese odio, esa envidia, ese celo, haga nada, si no que hazte saber que tú eres tú, y  puesto que la única cosa que puedes ser es ser tú mismo, déjales que te odien. Déjales que se mueran de envidia. Déjales que se ahoguen a sí mismos en sus sentimientos de incapacidad, de incompetencia, que proyectan sobre ti. Deja que su envidia les ciegue en su verdad superior. Deja que su odio hacia sí mismos te use a ti como sustituto. Deja que el miedo limite su mundo y destruya su posibilidad de ser felices. Sabe que al final el odio sólo trae amargura y fracaso. No les odies tú también, porque entonces les pertenecerás. No les des ningún poder sobre tu vida. No trates de entenderles, porque si estás haciendo lo que más quieres hacer, siguiendo el camino más grande y mejor para tu vida, no tendrás tiempo para odiar, estarás demasiado ocupado viviendo.




Traducción al español de la entrada (post) de Laurell K. Hamilton en su blog personal, titulada "Haters" ("Los que odian"). 

Sin intención de infringir el copyright del texto. Todo esto pertenece a su autora, y las opiniones y afirmaciones ahí vertidas son suyas y únicamente suyas. Ésta es una traducción amateur, con lo que cualquier fallo que podáis encontrar es, muy posiblemente, sólo mío. Y, puesto que es una traducción imperfecta, se agradece de corazón cualquier ayuda o crítica que pueda mejorarla.
Gracias por leer, :D


Spanish translation of Laurell K. Hamilton's post, titled "Haters", at her blog.

No copyright infrigment intended. All of it is owned by its author, and the opinions and statements expressed here are hers and only hers. This is an amateur translation, so any mistake is, mostly sure, mine. For that reason, any help to improve this translation will be highly appreciated. Thanks for reading! :D






Yo: "Estoy pensando en traducir al español la última entrada de Laurell K. Hamilton en su blog. Tan buena como siempre. ¡Gracias por compartir tu opinión, Laurell!"

Laurell K. Hamilton: "Me siento honrada de que vayas a traducirlo. Un montón de gente ha dicho que el blog les ayudó con su negatividad en la escuela, en el trabajo, en la familia."


sábado, 5 de mayo de 2012

Ray Hurxley (título provisional)

Aquí dejo la primera parte de un relato corto nuevo en el que estoy trabajando, para ir abriéndoos la boca:


Los cálidos rayos del sol caen de forma oblicua, arrancando brillantes destellos de la superficie del mar. De las olas, que se mueven tranquilamente de un lado para otro, como jugando a un juego que sólo ellas conocen con el astro rey, intentando escapar de su toque para luego acercarse a él de nuevo.

El mar está muy en calma. Las olas parecen deslizarse con pereza más que que chocar contra las rocas. Está todo tan en calma, que casi se parece a la superficie de un lago: es un oleaje pequeño, suave, podría decirse que casi tímido. El agua golpea mis piernas, con delicadeza.

Estoy sentado en la orilla, en la parte escarpada de una playa virgen, de granos de arena dorados. Detrás de mí sólo están las rocas; delante, el océano, que se extiende hasta donde alcanza la mirada.

Es una vista preciosa. Está casi anocheciendo, casi es la puesta de sol. Queda la suficiente luz como para poder ver el paisaje, y la justa para que las formas empiecen a desdibujarse y dejen vía libre a la imaginación desbordante de mi mente semi-despierta. Es magnífico. La tranquilidad que estar aquí me produce no puede compararse con la que me pueda dar cualquier otra cosa.

Me siento en paz conmigo mismo. No hay estrés, no hay dolor, no hay preocupaciones. Sólo calma, paz, y tranquilidad. Soy yo mismo, y a la vez soy algo más. Me siento parte de este momento anclado en el tiempo. Parte de algo mágico, sencillo, increíble, y maravilloso en su simplicidad compleja. Soy yo, pero formo parte de algo más grande.

Aquí el tiempo no importa. El vaivén de las olas es eterno y tranquilizante. Mis ojos, ausentes pero clavados en el océano, persiguen de vez en cuando a las olas y sus destellos, que van moviéndose poco a poco de un lado para otro. Me gusta verles jugar a su juego sin nombre, ese pilla-pilla sutil, ese juego inocente. Son como niños. Me gusta su inocencia, y me alegra saber que no crecerán nunca. Siempre serán como niños, jugando... Sin preocupaciones de ningún tipo. Y, en parte, a mí me hacen sentir mayor, como si hubiera vivido ya demasiado. Qué viejo me siento, a veces.

La brisa acaricia mi piel, de forma ténue, casi como si me prodigara las caricias de un amante. En ocasiones enreda mi pelo, que, suelto, ondea libre al aire, y va para donde éste le lleva. A veces, mi blanca camiseta se hincha y ondea, también, como si tuviera envidia de mi pelo, o como si tuviera complejo de ser bandera.

El olor salado del mar parece revitalizarme. Inspiro profundamente, hinchando mis pulmones, desgraciadamente ficticios, con el aire puro, húmedo y maravilloso que hay aquí. Desearía quedarme aquí para siempre, y no volver nunca a la dolorosa realidad que me espera cuando parta de este lugar.

Así que me dejo llevar. Mi mirada se pierde entre las olas, remontando con un vistazo sus altibajos, hundiéndose en la profundidad del océano, buscando respuestas que no conseguiré a preguntas que me persiguen, formulando preguntas para entender las respuestas que ya tengo.

De pronto, algo captó mi atención repentinamente. Un destello extraño de color que no tenía sentido, que no era lógico ni esperable, en medio del agua que se movía enérgicamente delante de mí. Un remolino de colores brillantes: rosa fuerte, amarillo débil, violeta brumoso en espirales. Me envaré.

Algo estaba mal. Malditamente mal. Clavé la mirada duramente en el agua, en el remolino de colores que había aparecido. Achiné los ojos, concentrándome. Justo en ese momento, el remolino tembló, desapareciendo por un segundo, y después reapareció, igual que antes. Pero de forma veloz los colores se fueron apagando, disolviéndose rápidamente. Como ansiosos por desaparecer ahora que yo los había visto completamente.

Como si quisieran eludirme.

Me entró un sudor frío. Escalofríos poderosos recorrieron mi columna, y el miedo me acuchilló con fuerza, a la vez que estrangulaba mi corazón en un puño que apretaba con fuerza. Tenía que parar esto. O intentarlo.

Me sumergí en mi consciencia. Recorrí los bordes de mi mente, tanteando. Buscando. Había algo que me eludía. Que no debía estar ahí.

Algo.

O alguien.

Alguien malditamente poderoso.

Alguien que había estado jugando conmigo por quién sabe cuánto tiempo. Alguien que había entrado en mi mente sin ninguna dificultad, y había estado recorriéndola sin que yo fuera capaz de notar nada, ni una mísera sospecha, hasta ése momento.

Estaba muerto. Jodidamente, y completamente, muerto.

Luché. Me dirigí como una bala contra esa presencia extraña en mi interior. En términos extra-metafísicos: me estrellé contra ella. Yo era un obús que tenía un sólo objetivo. No podía fallar.

No fallé, pero de repente nos vimos enredados, él y yo, en una red dispersa de pensamientos y recuerdos extraños. Éramos como pulpos cuyos tentáculos se habían extendido, y estaban entrelazados los de uno con los del otro, y los de cada uno consigo mismo, también. Era una maraña sin sentido de dos consciencias que pugnaban la una contra la otra por ganar la mano que estaba en juego.

Pero las cartas nunca habían estado a mi favor, ni nunca lo estarían.

En segundos, la consciencia que me había invadido se desenredó de la mía, con rapidez. Con fluidez. En instantes, me encontré entero de nuevo. Después, atacó.

Si yo había sido una bala, él era un huracán. Su inmensidad era indiscutible, y su poder y fuerza también. Cuando cayó sobre mí, fue como si de repente yo solo tuviera que soportar sobre mis hombros el peso del mundo. Me sentí como Hércules, solo que yo no era ningún semidiós.

Temblé. Yo era una hoja, un insecto, ante el huracán que se extendía sobre mí, por encima de mí, que se adentraba salvajemente en mis entrañas, dejando nada suyo que yo pudiera usar, agarrar, arrancar, robar.

Yo era un pequeño pájaro que sabía muy bien volar, pero que no podía hacer nada contra el huracán que lo había engullido. Yo era un pájaro que volaba. Él era el viento, y la causa del viento. Y el Dios que lo había creado, que lo controlaba, y que lo deshacía.

Y el viento había decidido arrancarme las alas.

Y no iba a tener piedad.

Porque el viento está siempre por encima de los que lo surcan.

Me invadió, con fuerza, con rabia. Me golpeó, y dolió como el infierno. Era como una cuchilla de acero que me partía por la mitad, me abría para estudiarme con toda tranquilidad y me examinaba a su total antojo.

No podía hacer nada, así que no lo hice. Me quedé quieto, esperando que el viento decidiera que el pájaro era digno de vivir, de seguir volando.

Creí que me arrancaría las alas. Creí que me haría estrellarme, machacándome contra el pavimento, rompiéndome los huesos de todo mi cuerpo. Creí que me haría papilla.

Porque el pájaro no debería haber osado nunca enfrentarse al viento. A la causa del viento. Al Dios del viento. Así que estaba preparado para morir. Creí que iba a morir. Estaba seguro de que iba a morir.

Así que no pude sorprenderme más cuando reaparecí, vivo, y despierto, en la cama del hospital.



domingo, 29 de abril de 2012

Tú y yo, ángel azul

Este relato se parece en algunos aspectos a "El Espíritu del Bosque" (Sí, es ese relato eternamente inacabado que lleva una eternidad "En proceso". Y lo peor es sólo queda una ínfima parte que escribir para terminarlo según mis planes).

Ambos partieron de una idea original en forma de poema para luego convertirse en una historia propiamente dicha, en relatos cortos. Y, también, ambos tienen un ente o ser sobrenatural en ellos sobre el que gira el eje de la historia. (Y los dos hacen lo que les da la gana con los otros personajes, dicho sea de paso, :D ).

Hubo gente que me preguntó y aún me preguntan que qué significado tiene en realidad el "ángel azul". En principio no tuvo ninguno. Era "simplemente" un ángel azul que aparecía de repente en esa casa, en esa escena, y separaba a los protagonistas. Nada más, nada menos. Mientras escribía el relato corto, y antes el poema, no pensé en ningún momento en que este ángel azul representara nada ni fuera ninguna otra cosa mas que un ángel azul.

Y, sin embargo, con el tiempo me he ido dado cuenta de que sí tiene, quizá, un significado: podría representar muy bien los obstáculos de la vida a los que todos nos enfrentamos y todos sufrimos. Quizá inconscientemente mi intención fue crear una figura mitológica que representara cómo el destino -o las circunstancias, como queramos llamarlo- se interpone en la vida de las personas, trastocando sus planes. 




Éramos sólo tú y yo, 
amor. 

Hasta que un día llegó el ángel azul.



Era un día como cualquier otro, uno de esos días de los que con el paso del tiempo sólo recuerdas lo sucedido, ya que la fecha es lo que menos importa. Uno de esos días que te marcan para siempre. 

Estábamos en la cocina de mi casa, junto a la mesa de roble macizo. Tan sólo se oía el irregular 
sonido de nuestras respiraciones, la casa estaba vacía exceptuándonos a nosotros mismos. 

Sentada en tu regazo, nos estábamos besando apasionadamente. Dios mío, podría describir con todo lujo de detalles aquel momento, el suave roce de tus labios contra los míos, el aroma de tu piel, tu dulzura... 


Tenías que irte, 
y ya no podría verte. 
Así lo exigió el que no separó, 
el ángel azul, 
tiñendo nuestro cielo de desolación. 
De desesperación. 


Y, de repente, una voz fría, inhumana. 

-Tienes que irte. 

Interrumpimos lo que estábamos haciendo, y los dos, sorprendidos, nos volvimos a quien se encontraba allí, apoyado en el marco de la puerta, pero que sólo tenía ojos para ti. 

Un ángel azul.

Tenía los ojos del color del mar, y sus enormes alas tenían también un matiz azulado, en comparación con su piel pálida y su cabello rubio. No podría asegurarlo, pues era la primera vez que veía algo así, pero creo que era un ángel femenino. 


Y ya no podrías verme. 
Y ya no podría verte. 


-¿Qué? –susurraste, incrédulo, esperando que no fuera más que una mera ilusión. No podía ser cierto. No podía ser que tuviéramos que separarnos.

-Lo que has oído, humano –respondió con voz cortante-. Tienes que marcharte. Ah, y debo decir también que no podréis volver a veros nunca más. 

Cerraste los ojos y esbozaste una mueca burlona, ésa que yo amaba tanto, y me dijiste muy bajo al oído que sólo era un sueño, de tal forma que me recorrió un escalofrío delicioso al sentir tu respiración tan cerca de mí, acariciándome, tan sugerente como siempre. 

Pero te equivocabas, no era un sueño. 

-Despídete rápido, porque no tengo todo el día. 

Otra vez aquella voz imposible de ignorar volvía a interrumpirnos. Seguía allí. Alzaste la cabeza, esta vez visiblemente enfadado, y miraste con odio a la que se atrevía a exigir nuestra separación permanente. <<No voy a permitir que nadie nos separe. Ésa es una decisión que tenemos que tomar nosotros, y nadie más>>, me habías dicho hacía tiempo, al descubrir que había personas que no veían con buenos ojos nuestra relación y querían que le pusiéramos fin. 


Tus ojos llenos de dolor, 
los míos suplicantes. 
Mis ojos llenos de dolor, 
los tuyos suplicantes. 


Ahora era diferente, no podíamos hacer nada, porque no estaba en nuestra mano. Teníamos que limitarnos a obedecer. Comprendiste aquello cuando cruzaste la mirada con el ángel azul, esculpido en frío y duro mármol, invencible, intocable. 

Te giraste para observarme, y había dolor en tu mirada, aunque al principio no entendí por qué. Cuando lo hice, el mundo se me cayó encima. Mis ojos te suplicaban que no lo hicieras. <<No. Eso no>>, pensé. Habría dado cualquier cosa por retenerte a mi lado, igual que ahora haría cualquier cosa para que volvieras. 

Comprendiste mi expresión y todo lo que rondaba por mi cabeza, y ahora eras tú quién suplicaba sin palabras. <<No llores, no me eches de menos, no sufras>>, decían los brillantes diamantes que me observaban. Pero eso era como pedirle a una montaña que dejara de serlo, o que se apartara porque estorbaba al caminante. Sentí que mi corazón se rompía en mil pedacitos de hielo que se me clavaban por dentro, y mis ojos lo reflejaron. 


Un beso, 
calor, 
temor. 

jueves, 19 de abril de 2012

Puedes gritar mi nombre, puedes intentar abrir tu mente...


Puedes gritar mi nombre mil veces,
 puedes intentar abrir tu mente,
 pero no entenderás que tú y yo ya no somos uno,
 que mi inocencia se esfumó
 el día en que me miraste y me llamaste "amor"
 sin una pizca de calor y ternura en tu voz.
 Y en ese momento morí y luego empecé a vivir
 pero esta vez lo hice sin ti,
 porque no se puede seguir teniendo la misma vida
 cuando una parte de ti ha muerto.


Ver en Imageshack en grande

martes, 10 de abril de 2012

Sólo


Y yo estoy:
amándote aunque tus ojos no me abracen,
anhelándote aunque tus manos no me sostienen
de pie entre la marea
que me lleva...

Y te pido:
que sólo, sólo
me llames cuando de nuevo me quieras.
Que sólo cuando tus manos duelan de no tocarme,
que sólo cuando tus labios duelan por no besarme,
que sólo cuando tu alma ya no pueda añorarme,
más...

Entonces:
que me busques,
que me llames,
que me encuentres....
Pero sólo cuando en verdad me ames.

Sólo cuando después de haberme perdido
te hayas dado cuenta de cuánto me has querido;
sin haberlo notado nunca.
Sin habérmelo demostrado lo suficiente nunca.

Sólo entonces:
llámame,
bésame,
tócame,
anhélame...

Sólo entonces búscame,
ve al fin del mundo por mí,
y vuelve.

Porque sólo entonces será
cuando por fin me ames con todo tu corazón.
Cuando de verdad ya no me sea tan devastador
darte todo mi amor.
Cuando pueda confiar en tus abrazos.
Y en tus besos.

Cuando... estemos juntos, solos.




De pronto, al poner este poema, me acabo de acordar de ésa canción de Malú que dice: "Enamorada, tejiendo lunas en la madrugada... Aunque haya otro que encienda mi deseo, sin querer te buscaré..." (Enamorada) Supongo que es muy apropiada y que le va al poema. 
Os dejo un vídeo donde  Malú y David DeMaría cantan esta canción.


domingo, 8 de abril de 2012

Mapa de Theana


Ayer mis musas estuvieron hiperactivas. De pronto, en un venazo raro que me dió, me entraron unas ganas irresistibles de ponerme a dibujar, por fin, el mapa de Theana. Así que, más abajo lo tenéis. (Sí, sé que es muy poco. Casi nada. Pero por algo se empieza, :D) 

Por cierto, me estoy dando cuenta de que nunca os he hablado de Theana. Bueno, ni a vosotros, ni a casi nadie, en realidad. Quizá os suene el nombre si habéis leído "Declaración de intenciones", la segunda entrada con la que empezaba el blog, o si habéis echado un vistazo a la lista de obras que hay aquí, en la parte superior (la pestaña), donde en algunos dibujos pone que están relacionados con el mundo imaginario de Theana. Pues bien, Theana (pronunciado /Te-á-na/) es un mundo fantástico nuevo que estoy creando. Aunque, claro, no es sólo un mundo nuevo. 

Theana no es un mundo muy viejo, pero en él han pasado muchas cosas. Podría decirse que la paz ha sido un corto paréntesis entre distintos períodos y sucesos. En Theana ha habido más luchas, más guerras fratricidas, más conspiraciones en la sombra, más rencillas, odios y secretos que tiempos de paz y prosperidad. En Theana el paso del tiempo y la historia son, con frecuencia, unas cargas mucho más difíciles de llevar que cualesquiera otras. Las civilizaciones y naciones se han levantado y caído tantas veces que muchas ya ni siquiera se recuerdan ni por sus nombres. Sólo permanecen, si acaso, sus ruinas abandonadas y olvidadas. La única constante que permanece son los Dioses, y ni eso. 
Theana es grande, y compleja. Theana tiene muchas más caras que la que se ve a simple vista. En Theana están las "constantes" del género fantástico: magia y dragones, héroes y villanos, pueblos oprimidos y rebeldes que se unen en una causa común contra el villano de turno. Pero Theana no es sólo eso.
En Theana el blanco y el negro no existen. Sólo hay diferentes tonalidades de gris, por todas partes. Está el tendero que dedica parte de sus ahorros a ayudar a la gente sin hogar, pero que robó una importante suma de dinero atracando un banco. Está el gobernador de X lugar, al que todo el mundo teme por su ferocidad y crueldad, que pasa a sus enemigos a cuchillo sin ningún remordimiento, pero que en la intimidad se dedica a cuidar animales heridos y a jugar con su hija pequeña. O el héroe que todo el mundo aclama, pero que masacró a toda la población de una ciudad para cubrirse las espaldas y que no quedara ningún testigo que pudiera involucrarle en una situación un tanto comprometida.
Theana. Donde los árboles susurran palabras que ya nadie entiende, donde los monstruos de pesadilla no sólo salen después del ocaso, y donde ni los mismos Dioses se libran de que los traicionen.


Después de este pequeño gran arrebato... 

Ahora estoy trabajando en dibujar todo lo que falta: montañas, lagos, ríos... Me va a costar, porque me pasa con esto igual que me pasaba con los continentes: tenía una idea algo clara de dónde estaba cada uno, pero no mucho. Por ejemplo: sabía que Alwuan era el que estaba más al sur, pero no dónde, ni con qué otro limitaba. Pero bueno, eso ya está. 

Como curiosidad: dibujando dibujando y probando formas nuevas, me salieron tres zonas nuevas con las que no contaba: Go'ith, Forytress y Van'eidd nunca estuvieron en mis planes. Ains. ¿Por qué nunca dejo de complicarme la existencia? Pero adoro a mis musas, :D 


Mapa de Theana (Provisional)

(pincha aquí para ver en grande en Imageshack)

sábado, 7 de abril de 2012

Hace un año (& Una muerte inesperada)


Hace un año

Hace un año de la pérdida más grande,
hace un año del dolor más profundo,
una eternidad desde el despreocupado vivir.
Hay un lamento en lo profundo de mi alma llameante,
que aviva el fuego de la ira y la desesperación sobre el mundo
que me ha tocado en esta hora maldita sufrir.

Lágrimas que lloraba la pasión oscura,
lamento amargo que no entendía de realidad, de comprensión obtusas.
Realidad maldita que arrebataba lo que uno más quería,
destino caprichoso y de mal talante que en esta vida
arrancaba lo que uno más quería sin dejarte ninguna alegría.
Desangelado corazón que funcionaba al son de una inconmensurable agonía,
¡ahógate para siempre en las aguas de la fuente fría!
¡No vuelvas nunca a llevarme por estos senderos de algarabía!
¡Guárdate, esconde, tu llanto desgarrador tras una fina ironía!
¡Oculta tu llanto desgarrado por la muerte malavenida!
¡Enmascara tu tristeza del alma tras una máscara de simpatía!
¡Simpatía que ya no posees,
alegría que ya no guardas en lo profundo de tu alma!

Hace un año del dolor más grande,
hace un año de la pérdida más profunda,
una eternidad desde el despreocupado vivir.



(Supongo que publicarlo justo cuando hace un año que lo escribí es una buena ocasión tanto como cualquier otra, después de todo. Estrechamente relacionado con el también poema "Una  muerte inesperada".)


Actualización: ya que estoy, he decidido poner también en el mismo post "Una muerte inesperada", debido a que están relacionados entre sí. Pinchad en "seguid leyendo" si queréis ver el nuevo poema.

miércoles, 4 de abril de 2012

La melodía


Oigo los primeros acordes de la melodía que está sonando, y mi alma reconoce al instante los tintes perfectos, armoniosos, que contiene. Ellos me sumergen en un mar cálido, en calma, y siento que todo está bien, en el lugar al que pertenece, y me encuentro divagando sobre ideas y pensamientos que nunca había considerado antes; senderos que mis pies nunca habían pisado. Escucho atentamente, y la música me acuna en una nana suave y dulce, como la voz de una madre que te relaja profundamente, tranquilizándote, poniendo de nuevo todo en su sitio. Es como si las notas escondieran un secreto en sus tonos; una esencia mágica que te subyuga y te adormece, y te eleva, te desliza más allá de lo terrenal y momentáneo y te descubre cosas con las que no habías soñado siquiera.

Es una cadencia ligera, casi tan difícil de percibir como el roce de una pequeña pluma extraviada sobre la piel, apenas una huella que te roza casi con ternura, con una gran delicadeza, como si fueras tú, y no ella, la frágil y tenue; como si fueras un especial y fino cristal, tan puro que no fuera siquiera concebible la comparación con otro de distinta clase; un murmullo de delgadas, finísimas ilusiones que pudieran deshacerse con un pequeño suspiro, deshilvanándose un segundo antes de hacerse tangibles y reales.

Saboreo, casi siento, mientras los altos y bajos, los contrafuertes, las partes rápidas, fluidas, y las lentas, las empalagosas formas de la música me rodean y me alzan, me descubren otras formas de vivir; entonces, casi percibo, como si se tratara de una huella tenue, como el gusto débil y brumoso que deja un despertar confuso después de una suave y tranquilizante fantasía; pues entonces, se despliegan ante mí, en una sucesiva y lenta muestra de imágenes y sensaciones, todos mis anhelos, mis sueños, mis lejanas y por el momento, inalcanzables metas.

Y de una forma tan real que es casi abrumadora, veo a la persona a la que sé que amaré durante el resto de mis días, sonriéndome de una manera tan cálida y protectora que me doy cuenta de que es él realmente todo el futuro que quiero para mi vida. Y siento sobre mi piel el calor de su respiración, la suavidad, la casi imperceptible humedad de sus labios sobre los míos; los latidos de nuestros corazones latiendo al unísono, como uno solo; y el color y la profundidad de su mirada me atrapa en un momento mágico, precioso, de incalculable valor. Veo el amor en su mirada, en su sonrisa grande y luminosa, veo su adoración hacia mí, y noto que me siento feliz, en casa; todo mi mundo reducido en un pequeño y casi eterno instante; mi alma en paz; mi corazón rebosante de felicidad y alegría, que bien pudiera ser capaz de desterrar las sombras de la más oscura y tenebrosa noche. Casi siento la luz de ese día suave y tranquilo, perfecto, que entra a raudales por la ventana, se cuela en mi mente y me hipnotiza, me fascina, me deja incapaz de pensar más allá de ese momento.

Pero tan cual rápido vino se va, y otra escena diferente aparece delante de mí: un paisaje que surge de los claroscuros de la anterior visión; las formas y las luces se deshacen de forma imperceptible y se unen para formar la más perfecta y relajante postal que alguna vez se pudo contemplar sobre la faz de la tierra. Ante mí, un casi imponente, glorioso, tan natural amanecer que parece sacado directamente de la talentosa mano de algún pintor desconocido. Los dorados y luminosos colores se mezclan con las sombras para arrancar los secretos que parecen ocultar las depresiones y sinuosas pendientes y líneas que forma el paisaje, como si todos los secretos de la humanidad y de la naturaleza pudieran ser resueltos y entendidos mediante algún perdido y codificado lenguaje, o más bien, una melodía, como la que me ha traído hasta aquí. Como si todo tuviera su correspondencia en una canción más antigua que el mismo tiempo; como si se tratara de la secreta manera de ser del mundo, que puede resolver cualquier pregunta que se tenga sobre todo aquello que existe y lo que no, tan sólo con formular la pregunta adecuada y de la forma adecuada. Como si fuera la melodía perdida de los ángeles; la del principio de la Creación, que todavía resuena en los seres que viven en comunión con la Madre Tierra, pero que los humanos han olvidado en su ciego intento de descubrir la oculta verdad de las cosas.

Y desde mi privilegiada posición -en lo alto de una colina de mediano tamaño- con las piernas cruzadas sobre el suelo marrón oscuro como chocolate salpicado de altas y verdes hierbas por aquí y por allá, contemplo el magnífico crepúsculo, sintiendo que pertenezco a ese lugar y a ese momento, a un oasis, un paraíso, efímero y a la vez interminable, perdido de la mano de alguna divinidad olvidada que amablemente me ha abierto las puertas de su casa y jardín.

Realmente, me siento como si hubiera llegado al cielo, a un paraíso que hubiera estado anhelando durante más tiempo del que he existido. Como si éste me hubiera estado esquivando, hasta que en un descuido, casi de manera fortuita al ya dejar de buscarlo, hubiera decidido abrirse de par en par ante mí; como las desgastadas páginas, tomadas de un color antiguo, de un libro de incalculable valor, que a pesar de todo su tiempo todavía espera ansioso a que alguien nuevo pose su mirada sobre él, que sea capaz de verlo con los ojos claros, inocentes y sorprendidos de aquél que lo contempla por vez primera. Como si hubiera decidido revelarme todos sus secretos, pero hubiera estado aguardando a mi humilde rendición para revelarse ante mí en todo su esplendor.

Y de repente, otra vez soy consciente de escuchar la melodía que me condujo hasta aquí hoy, como si me recordara, avisándome tiernamente, con suavidad, casi con temor, que la hora de contemplación ha llegado a su fin y es hora de volver al mundo terrenal que se oculta más allá de estas fronteras intangibles, interminables. Como si me susurrara “es hora de volver otra vez a donde las dos pertenecemos”. Y sonrío mientras otra vez todo se desvanece, mientras encuentro el camino de vuelta a casa, mi otro hogar además de éste, con la música como guía, compañera, musa y profesora que me cuenta historias que nunca imaginé escuchar, habiendo aprendido tantas cosas, que dudo de ser capaz de desentrañarlas todas...






I miss you, a lot


Otro poema mío, esta vez en inglés, pero también dibujado. Aunque es más simple, me gusta casi más que "Añoranza", por ejemplo. Aunque los dos tienen su encanto, :D Pero éste me gusta especialmente porque esas líneas en azul se van entrelazando unas con otras, y se siguen por delante y por detrás del folio.  En papel es más impresionante, me temo...

Por cierto, después de haberlo dibujado me topé con algún error que otro en el texto... (Ese lifes, por ejemplo, que en realidad es lives...) En fin. Os animo a sacad todos los que veáis. Seguro que hay algo que sigue sin cuadrar y que me dejé en el tintero.


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